Pero son pocos los días en que te digo que te quiero. No me gusta pensar en que podemos separarnos; y sin embargo, hay días en que siento que lo hacemos. Aunque después siempre volvemos a comportarnos como si fuéramos hermanas. Confío en ti como no lo he hecho antes en nadie. Sabes todo lo que pienso antes, incluso, de que te lo cuente. Siempre podremos imaginar como será nuestra vida dentro de unos años, querremos que el mundo sepa que estamos aquí, unidas. Luchando por nuestros sueños, cumpliéndolos con el apoyo de la otra. Sabiendo que vamos a estar apoyándonos mutuamente; que cualquiera de nuestros días, esos en que recordamos todos los momentos que hemos pasado; uno de esos, mientras las estrellas iluminan nuestras risas y nuestra felicidad se ve reflejada en la curva de nuestros alegres ojos que con su luz esconden los secretos que solo nosotras podemos leer con solo mirarlos. Son pocas las veces que nos hemos fallado, pero suficientes como para aprender a rectificar cada una de ellas. Nunca pienses que otro te puede reemplazar, en mi vida ya hay un hueco que solo tú puedes llenar y que has grabado para siempre. Pensamos que fue ayer cuando comenzábamos a pensar en la otra como nuestra otra mitad. Nuestro 2x1. Hasta darnos cuenta de que somos nosotras mismas, conscientes de que todo lo que hacemos sale directamente del corazón, somos capaces de ver el mundo- que se divide en los momentos en que estamos juntas, y los que no. Como dos vidas que forman parte de una sola- desde otro punto de vista diferente, cuando estamos una junto a la otra. Somos capaces de cambiar nuestras vidas, somos capaces de TODO lo que nos propongamos. Así que te propongo: ¿por qué no seguir juntas para siempre?
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